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Vejiga neurogénica en niños

Vejiga neurogénica en niños

El término de vejiga neurogénica engloba cualquier disfunción del tracto urinario inferior que esté posiblemente relacionada o directamente causada por un trastorno neurológico conocido. Este puede producirse a cualquier nivel del sistema nervioso, desde el cerebro hasta las ramas nerviosas más distales que llegan a la vejiga y uretra.

La Vejiga Neurogénica es una de las disfunciones que mayores consecuencias negativas puede tener sobre la función renal y tracto urinario del paciente pediátrico. En este tipo de disfunción, un diagnóstico y enfoque terapéutico adecuados van a tener importantes repercusiones sobre el pronóstico de estos pacientes.

El manejo de estos pacientes debe ser llevado a cabo por un equipo multidisciplinario, ya que en muchas ocasiones la lesión medular no solo se acompaña de alteraciones de la función vésico-esfinteriana sino también de alteraciones a nivel del sistema nervioso central, aparato digestivo, aparato locomotor, sexualidad, etc. Este equipo multidisciplinario debe estar formado por neonatólogos, cirujanos y urólogos pediátricos, pediatras, rehabilitadores, traumatólogos, radiólogos, trabajadores sociales, etc.

Las causas pueden ser:

• Congénitas: entre ellas se encuentran las mielodisplasias o disrafias neuroespinales y otros defectos anatómicos como la agenesia sacra.
• Adquiridas: poco frecuentes en la población pediátrica. Pueden ser debidas a traumatismos, tumores, infecciones, patología vascular o degenerativa.
• Iatrogénicas: secuelas de intervenciones quirúrgicas sobre la médula, región pélvica, etc.

En el paciente pediátrico las causas más frecuentes de vejiga neuropática son las mielodisplasias que son alteraciones congénitas de la columna vertebral y la médula espinal derivadas de un defecto en el cierre del tubo neural iniciado en la segunda semana de gestación. Este término abarca una amplia gama de alteraciones como el mielomeningocele.

El mielomeningocele representa el 90% de todos los casos de vejiga neuropática en la edad pediátrica. Su etiología es aún desconocida, aunque se han identificado varios factores posiblemente relacionados. Parece que la exposición materna a teratógenos, ciertos fármacos y la hipertermia materna, junto al déficit de ácido fólico durante la gestación pudieran estar implicados. Asimismo parece existir una predisposición genética, con un riesgo 25 veces mayor de padecer la enfermedad en hermanos de pacientes afectados. (Pregunta frecuente que realizan las madres de pacientes con MMC).

Diagnóstico postnatal y evaluación urológica

En la mayoría de los casos el diagnóstico es obvio. Sin embargo, es importante descartar durante la exploración del recién nacido la presencia de signos sospechosos de disrrafia espinal como:

• Nevus sacros.
• Hemangiomas.
• Anomalías del pliegue glúteo.
• Lipomas sacros.
• Anomalías de la motilidad de miembros inferiores.

En urología realizamos una serie de estudios para evaluar a pacientes con vejiga neurogénica, entre ellos:

• Ultrasonidos de riñón y vejiga
• Cistograma miccional para ver anatomía vesical y presencia de reflujo
• Centelleo renal para evaluar el funcionamiento de los riñones
• Urodinamia: medimos las presiones que se generan en la vejiga, la coordinación entre la vejiga y el esfínter urinario y lo más importante es que nos permite clasificar a las vejigas neurógenicas como alto o bajo riesgo.

Esta característica de la vejiga es la que señalo a los padres deben conocer, saber si su niño tendrá o no mayor predisposición a sufrir daño en sus riñones.

Vejigas de alto riesgo: son vejigas de baja acomodación, en las que el esfínter es lo suficientemente competente para permitir el almacenamiento de orina a altas presiones. Y estas altas presiones provocar reflujo hacia el riñón y mayor posibilidad de daño.

Vejigas de bajo riesgo: pueden ser vejigas hipoactivas, hiperactivas o de baja acomodación, en las que el esfínter es incompetente y no permite el almacenamiento de orina a una presión elevada. Los niños son totalmente incontinentes y por esto no se trasmite presión hacia los riñones, con menor riesgo de daño renal.

El tratamiento de estos pacientes es multidisciplinario, involucrados más de 10 especialidades. Desde el punto de vista urológico el principal objetivo es minimizar el daño renal y vesical, con este fin se utilizan medicamentos que disminuyen la presión vesical y se instruye a los padres o pacientes a realizar cateterismo intermitente limpio. También pueden requerir procedimientos quirúrgicos para aumentar la capacidad de la vejiga y lograr continencia urinaria.
Para el manejo adecuado de esta patología la recomendación es consultar con el especialista.

Dra. Celeste Alston
Urología general
Urología pediátrica

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